Mundo ficciónIniciar sesiónFinalmente, Josué soltó el cabello de Mónica con brusquedad. Ella se llevó de inmediato la mano a la cabeza, gimiendo por el dolor que él le había provocado. Su respiración estaba agitada, y sus ojos aún reflejaban miedo.
Josué habló con voz dura, cargada de amenaza.—Ahora vete. Y más te vale estar atenta a mi llamada —dijo con frialdad—. Y por cierto, ni se te ocurra hacerte la astuta conmigo, porque donde vayas te voy a encontrar. Cariño… así como fui muy complaciente contigo en su momento, también puedo ser muy cruel.Mónica retrocedió impactada. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y apenas logró pasar saliva. Dio un paso más atrás hasta que su espalda chocó contra la puerta.—Ahora lárgate —ordenó él.Con las manos temblorosas, Mónica giró el picaporte y salió del departamento. Apenas estuvo en el pasillo, una sensación extraña la invadió. Intentó caminar rápido, pero sus piernas, aún temblorosas, no le res






