Mundo de ficçãoIniciar sessãoYona no podía borrar la sonrisa de su rostro.
Había llegado a Lácteos Meyer con el ánimo en lo más alto, casi flotando sobre el suelo. Desde lo ocurrido un día atrás, cada mañana despertaba con la misma sensación: una mezcla de nervios, ilusión y una felicidad que le recorría el pecho como una corriente eléctrica constante.No recordaba la última vez que se había sentido así.Caminaba por el pasillo principal, cuando de repente lo vio.S






