Mundo de ficçãoIniciar sessãoYona no podía borrar la sonrisa de su rostro.
Había llegado a Lácteos Meyer con el ánimo en lo más alto, casi flotando sobre el suelo. Desde lo ocurrido un día atrás, cada mañana despertaba con la misma sensación: una mezcla de nervios, ilusión y una felicidad que le recorría el pecho como una corriente eléctrica constante.No recordaba la última vez que se había sentido así.Caminaba por el pasillo principal, cuando de repente lo vio.Sebastián estaba unos metros más adelante, de espaldas, caminando con la cabeza ligeramente gacha. Su postura era rígida, distinta. Pero Yona no se dio cuenta de inmediato. Lo único que pensó fue en sorprenderlo.Sin pensarlo dos veces, echó a correr con pasos suaves, y al llegar detrás de él, rodeó su torso con ambos brazos, apoyando la mejilla en su espalda.—¡Te encontré! —dijo con alegría.La reacción de Sebastián fue instantánea… y completamente ines






