Capítulo 34: El Poder De La Ambición.
Alejandro asintió, sintiendo que el nudo en su garganta comenzaba a aflojarse. La mirada de desprecio de Don Martín seguía ahí, grabada en su memoria, pero el calor de Ana Laura estaba logrando mitigar el frío de su destierro.
—Es extraño —dijo Alejandro con una sonrisa rota—. Mi abuelo me dijo que sin su firma yo no valía nada. Pero aquí, contigo, por primera vez siento que valgo la pena.
Se tomaron de las manos, de pie en medio de un departamento que ahora se sentía más como un hogar qu