George caminaba por la oficina con el corazón pesado. Ver a Victoria en el colegio, aunque fuera por unos instantes, había sido suficiente para reabrir una herida que creía estar cicatrizando. Sabía que ella había elegido a Liam, pero el sentimiento se negaba a morir. Lo que él no sospechaba era que alguien lo observaba desde las sombras, lista para usar su dolor como un arma.
En casa, la atmósfera era radicalmente distinta. Victoria llegó del bufete y saludó a Liam con la calidez que sol