Emocionado por la sorpresa que había preparado para Victoria, Liam conducía hacia su casa con una certeza renovada. Estaba convencido de que esta noche lograría reconquistar a la única mujer que había amado de verdad. El cielo, sin embargo, se cerraba en un gris plomizo; nubarrones espesos amenazaban con una tormenta inminente.
Deseando llegar antes de que la lluvia arruinara sus planes, Liam aceleró. En su distracción, no vio la señal de alto. El impacto fue brutal. Otro vehículo lo embist