Al escuchar la historia entre ellos me llenó el corazón de cariño. No había escuchado cómo se habían enamorado y era maravilloso. Supongo que para él fue un flechazo y tras pensar en eso, le coloqué la mano suavemente en su rodilla y él colocó la suya sobre la mía.
En el momento en que Elliot iba a seguir contándome su historia con Raquel, alguien tocó la puerta. Y sin esperar respuesta alguna, una mujer con cabello castaño, alta y delgada, de traje de falda y chaqueta blanco.
-Cariño, lamen