Cuando bajamos nos encontramos con los chicos en la sala, esperando por nosotros para ir a comer. Lo sé ya que mi hermano nunca podía sentarse a la mesa sin que yo estuviera. Puedo decir con toda seguridad que les pidió a los chicos que esperaran por nosotros.
-Por fin -dice Elliot un poco enojado pero a la vez divertido-. Estaba que me desmayaba.
-No seas exagerado -le regaña su prometida-. Si acabamos de sacar la bandeja del honor.
-Lamentamos hacerlos esperar -dice David-. Creo que le d