Como le hicimos, no sabemos. Pero volvimos a dormir en el duro suelo del patio. No habían suficientes camas y preferimos dejarselas a los adultos para que descansen bien y no tengan un viaje tan pesado.
-Buenas noches.
Fueron las úlimas palabras que logré escuchar de Elliot. Estaba muy cansada así que me dormí al tocar piso.
La mañana siguiente estaba de vuelta en la cama. ¡David! pensé. Sonreí al imaginarlo subiendo conmigo en brazos. Me dolía un poco la cadera. Me duché y me alisté para