-Fuese sido un idiota si no iba a ese concierto de flamenco -dijo mi abuelo-. Una historia complicada -añadió un poco pensativo.
-Solo al principio -respondió mi suegra con una sonrisa-. Pero supimos valorear el tiempo después de lo sucedido. Richard cambió. Yo cambié. Nos hicimos bien. Y, un año después, ya estaba embarazada de David. Un año después de eso, nació Elliot. Pensabamos quedarnos con dos, hasta que supimos que venía Carmen en camino.
-¿Qué fue lo más complicado? -preguntó mi her