Capítulo 188

-No quiero que te metas en esto -me dijo David cuando entré en la cocina-. Es peligroso. Además, estás embarazada.

Su voz sonaba firme pero al decir lo último sonó apagada, asustada, tan baja que apenas logré escuchar.

-No moveré un dedo -le aseguro tranquila-. Te lo prometo.

Y lo decía en serio. No iba a mover un dedo. Jorge y sus cómplices moverían todos sus dedos y, al final, no iban a ganar. De eso estaba segura.

-No, Karla, no pie -se calló y me miró, estaba confundido-. ¿Qué has dicho?

-Q
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