Pasó una hora cuando me senté en la sala con los niños. Seguían viendo televisión. Alzaron la mirada hacía mí y mis primos-cuñados se hicieron a un lado.
Me reí de eso. Además de ser los hermanos de mi prometido, eran los hijos de mi tío y eso nos unía como familia así David y yo no tengamos nada. Lo malo de eso, es que si nos llegamos a dejar por alguna estúpida o lógica razón, los pequeños siempre me iban a recordar lo vivido hasta ahora. No los culparía, claro, pero no creo que pudiera super