Elliot gruñó.
-Yo puedo hacer todo eso por ti y muchas más cosas -robó otro trozo de pollo-. En especial lo de muchas más cosas.
Le di un golpe en la mano.
-¡Ladrón!
-Eres buena cocinera -murmuró contra mi oído-. Creo que debo conservarte.
-Así que te gusta mi cena mexicana. Veo que has querido estar a tono y has traído Dos Equis. Buena jugada, García. Tienes potencial -empecé a llevar los cuencos a la mesa.
-¿Dos Equis es de México? -hizo un ruido y se encogió de hombros-. Solo la he eleg