-No, no me interrumpes -me pasó los labios por el cuello-. Me demuestras que te importo -dijo en voz baja.
-Me importas, Elliot -respondí con un susurro.
-Entonces ¿te quedas un rato?
¿Cómo podía decirle que no cuando era tan dulce conmigo?
-Bueno, solo una hora más. Pero luego de verdad me tengo que ir. Tengo que pasar por mi apartamento a coger unas cosas. Tengo que estudiar para los exámenes y quiero hacer un poco de ejercicio. No eres el único que está ocupado -le pellizqué la barbilla