Juliette
El interior del sofisticado vehículo de Nolan olía a cuero nuevo y a esa seguridad arrogante que el dinero compra.
Me envolvió con su chaqueta y me aferré a la tela tiritando, no por el frío, sino por la adrenalina del enfrentamiento con Seth. Sus palabras resonaban en mi cabeza.
—Deja de temblar —habló Nolan, observándome desde el otro lado del asiento trasero mientras su chófer nos llevaba de regreso a su edificio—. Si le demuestras miedo, ya has perdido.
—Me ha amenazado con dejar