—Tranquilo, tigre, si sigues corriendo así en esa cinta te dará un infarto.
Brais pasó unas horas siendo capacitado para un trabajo que no necesitaba solo por estar junto a la mujer de sus sueños. Cuando salió de su casa llevaba las ideas claras, iba contarle toda la verdad, pero en el momento que la tuvo frente a él, no pudo. Cuando ella lo confundió con uno de los aspirantes, vio el cielo abierto. Sabía que aquella mentira se estaba haciendo cada vez más grande, que le acabaría explotando en