—Pero mira quién llama, el señor que inspecciona la boca de la idiota de mi empleada —el reclamo de Aledis fue lo primero que escuchó en cuanto descolgó el teléfono.
«¡Joder! Lo sabe».
—Ale, cariño… escúchame.
—¿Qué tengo que escuchar, Cristian? Llevo esperando recibir alguna mentira tuya todo el día.
—Todo tiene una explicación, lo juro. «Aunque no sé cómo dártela».
—¿Así? Primero aparece un video donde dicen que eres gay y después te veo besando a, ¡esa!
—¿Cómo te enteraste? «¡Joder! No debe