Capítulo: El Último Aliento de la Bruja
La plaza estaba colmada. El murmullo era apenas un aliento contenido, como si hasta el viento hubiese decidido guardar silencio. La tensión era densa, vibrante, como un campo de energía flotando sobre cada cuerpo presente. Las piedras, milenarias, parecían recordar. El eco de sentencias antiguas se sentía en los muros, en la mirada grave de los ancianos, en los rugidos contenidos de los lobos apostados en círculo. Esta vez, no habría injusticia. Esta vez,