Hojeo la revista y frunzo el ceño. —Quiero salir fuera—, digo en tono frustrado hacia Raphael.
Él se gira para mirarme. —Vale—, dice.
Lo miro confundida. —¿De acuerdo?
Él asiente. —De acuerdo.
Hace unos días no le parecía bien. Insistió en que me sentara en la silla de ruedas mientras me llevaba de un lado a otro. No me gustó en ese momento, pero sé que era porque estaba preocupado.
Raphael cierra la pantalla del portátil y se acerca a mí. Me agarra de la muñeca y extiende mi brazo alreded