GABRIELA:
Después del beso con Vincenzo, me levanté rápidamente del sofá y me fui a mi habitación sin mirar atrás. No podía creer que eso había ocurrido. No tenía porque haber pasado. Por Dios, era el sobrino de Massimo, de mi antiguo amor.
Estaba totalmente decidida a olvidar lo acontecido. No era algo que necesitaba recordar. Había sucedido y ya está.
Preparé mi cama y me acosté. Me sentía cansada, agotada, me dolía la cabeza. Necesitaba con urgencia descansar y olvidar este día por complet