GABRIELA:
Tomé mi portafolio y me puse la chaqueta, sintiendo el peso del día acumulándose sobre mis hombros. La aula de clases estaba vacía, y el eco de mis pasos resonaba en el pasillo desierto de la universidad. A medida que caminaba, mi mente divagaba en pensamientos confusos sobre Vincenzo y los recientes acontecimientos que parecían girar en torno a mí como un torbellino.
Decidí dirigirme al salón de descanso de profesores, un lugar donde podría encontrar un respiro, un momento de calma