VINCENZO:
Me detuve frente a la puerta de casa, el frío de la noche calando en mis huesos. Justo cuando estaba sacando las llaves, los gritos de mi padre atravesaron el aire, llenando el espacio con una rabia palpable.
-¡Maldición, Teresa! ¡¿Cómo pudiste criar a un hijo así?! ¡Metiéndose en problemas que no le corresponden! -sentÍ un escalofrío recorrerme la espalda. Esa voz, llena de furia, resonaba en mi mente como un eco de tiempos pasados. No era la primera vez que escuchaba a mi padre es