Abro la puerta de mi departamento, abrumada y cansada. Siento un ferviente deseo de dejarme caer en la cama y no reaccionar hasta el día siguiente, pero la necesidad de ser mimada me asalta de inmediato.
De repente, el sonido de mi teléfono celular interrumpe mis pensamientos y, al mirar la pantalla del móvil, no puedo evitar el esbozo de una sonrisa.
- ¿Mi amor? - pregunta Max anhelante.
- Ya te extrañaba - digo un tono coqueto.
- Yo también - expresa con cautela.
Creo percibir una c