En aquel espacio cerrado, en mi pequeña oficina, contemplo con algo de curiosidad a la pareja homosexual que tengo frente a mí. Miro los apuntes que Isabel ha dejado encima de mi escritorio y detallo el nombre de ambos. Samuel e Indira Solano. Los dos tienen la misma edad, 26 años. Llevan apenas 18 meses de casados.
Miro el vestuario, totalmente femenino, del joven rubio y deparo en su nombre. Comprendo que ha hecho un total cambio de sexo y activo mis alertas, teniendo en cuenta que, en much