Regreso, como cada tarde, a la casa, ansiosa por descansar. A veces escuchar, durante todo el día, los problemas ajenos agobian y más si intentas buscar un balance, en tu mundo, que te permita retomar tu vida, partiendo de tus potencialidades y carencias.
Max viene a mi mente como mi tabla de salvación, el puerto seguro donde no existe peligros de naufragio y tomo el teléfono, buscando la forma de calmarme con su voz.
- ¿Nicole? - pregunta extrañado.
- Te extraño - susurro - necesitaba es