La luz que entraba por los ventanales del edificio Force Corporation caía sobre los pisos de mármol como una línea de fuego. El sonido de los tacones, las voces apresuradas y los teléfonos sonando marcaban el inicio de otra jornada. Logan, como siempre, llegó puntual. Vestía una chaqueta de cuero negra, de esas que Nathan solía decir que parecían hechas para él. Llevaba el cabello algo despeinado, lo justo para mantener ese aire rebelde que tanto fascinaba a las cámaras.
Subió por el ascensor h