El corazón de Logan dio un vuelco. Obedeció en silencio, girándose lentamente hasta quedar de rodillas frente a la cama, apoyado en las manos y las rodillas, ofreciéndose por completo. La humedad entre sus piernas era evidente, el deseo palpable.
Nathan se acercó con pasos tranquilos, disfrutando del momento. Acarició una línea desde su espalda baja hasta su nuca.
—Perfecto —murmuró—... tan perfecto para mí.
Se inclinó sobre él y susurró:
—No te muevas… o empezamos todo de nuevo.
La ad