En la habitación contigua, Logan permanecía quieto, con la camisa medio abrochada y el pantalón aún sin cinturón. Había escuchado todo, desde la súplica contenida de su hermana hasta la respuesta helada de Nathan. Aquellas palabras lo habían sacudido. ¿Cómo podía hablarle así a Nara, a su hermana, sabiendo que estaba ahí, como si no valiera nada?
La respiración de Logan era agitada. Por un momento pensó en quedarse donde estaba, pero la indignación fue más fuerte. Abrió la puerta con brusquedad