La oficina quedó en un silencio pesado después de que Kai Nakamura se marchara, dejando tras de sí un aroma tenue a perfume caro y una tensión imposible de ignorar. Logan permaneció de pie junto al escritorio de Nathan, recargando la espalda contra la madera oscura, con los brazos cruzados y una sonrisa que mezclaba diversión y desafío. Su mirada todavía brillaba con el eco de la atención que había recibido de Kai, y eso, aunque Nathan no lo admitiera en voz alta, lo irritaba profundamente.
Nat