Seduciendo al rey de la mafia 36. Hasta que la muerte nos separe
Las flores blancas que habían cubierto las ceremonias comenzaron a volar. El altar hermosamente decorado fue el primero que cedió. Los tiros retumbaron en la iglesia como un estruendo. Mi padre y Dimitrik lanzaban disparos de forma instintiva mientras Giovanni se cubrió para evitar el disparo.
El padre estaba cubriéndose por igual, rezando a lo que lo mire.
—Padre, debemos salir de aquí. —Me encontraba escondida detrás de un pilar al cual habia llegado arrastrándome. Los vi ansiosos señalando