33. Estamos juntos en esto
Abria la puerta de la casa de Derek lo mire de reojo notando como su piel estaba pálida y dos manchas de sangre en su camisa además de los agujeros de su saco. Mi corazón se detuvo por un momento; no podía creer lo que veía. Derek, con el hombre que había tenido la mejor cita de mi vida hablado hace pocas horas, ahora estaba gravemente herido.
—¡Derek! —exclamé, la voz entrecortada por el miedo— Esos hombres parecían que querían matarte ¿Qué esta pasado? ¿Por qué te agredieron?
Él empezó a re