Tenía que ser una pesadilla. Tal vez… eso era. Solo un mal sueño. Otra alucinación producto de la fiebre. Pero por más que me quisiera convencer a mí misma, solo me estaba engañando.
El piso pareció moverse debajo de mí, costando mantenerme en pie. No sabía si eran los tacones los débiles o era mi propia fuerza fallando.
¿Cómo? ¿Cómo podía hacer esto? ¿Después de besarme? ¿Después de decirme que era suya? ¿Después de prometerme…?
Pero no me había prometido nada. Nunca me había prometido na