Capítulo 12.
Así pasaron dos semanas en las que me llegué a preguntar si realmente no sería más sencillo solo matar a todos en mi camino a la salida.
Entonces algo cambió.
El día parecía igual que cualquier otro… hasta que los aullidos retumbaron en cada pared.
Un sonido grave, sostenido, que anunciaba problemas.
—Todas afuera. Ahora —El guardia que abrió nuestra puerta no necesitó repetirlo.
No sería una petición extraña... Si no fuera porque en teoría ya habíamos terminado nuestras asignaciones por el día