P.O.V. Tania
No dejo de morderme las uñas; me encuentro muy nerviosa. No sé si esa zorra me creyó, solo espero que sí, o mi plan se vendrá abajo: la puerta de mi habitación. De repente, entrando el hombre que se ha vuelto mi más fiel aliado, diría que mano derecha.
—Espero que sean buenas noticias —digo impaciente.
—Lo son, señora, la zorra roja salió de su madriguera —me dice en clave, pero sé perfectamente qué significa. Sonrió de oreja a oreja al oír esas noticias que son música para m