Alessandra Dumont
Regreso al piso de arquitectura con el eco de la conversación en presidencia aún vibrando en mis oídos. El reloj marca casi el mediodía. Me deslizo en mi silla, tratando de recuperar el hilo de mi trabajo.
Me obligo a concentrarme. Tengo frente a mí el reporte que comencé a primera hora. Mis dedos vuelan sobre el teclado, cerrando los últimos puntos con la precisión que el informe requiere. La satisfacción de haber puesto a mi madre en su sitio y de haber recibido ese nuevo