Alistair Ferrero
El eco de mis pasos resonaba en el mármol del pasillo, una cadencia rítmica que marcaba mi determinación.
Mi mente era un mecanismo de precisión, calculando cada variable de lo que estaba a punto de suceder. Necesitaba terminar con esto hoy mismo. La farsa de la "familia perfecta" había llegado a su fecha de caducidad.
Al abrir la puerta de mi despacho, no me sorprendió encontrar la estancia sumida en una penumbra elegante. Juliette estaba allí, de pie junto a mi escritori