Alessandra Dumont
El motor del auto nuevo rugía con una potencia sorda, un ronroneo de lujo bajo mis manos mientras conducía por las avenidas de la ciudad guiada por el GPS. El aire acondicionado enfriaba el ambiente con una sutileza perfecta, envolviéndome en una burbuja de aislamiento absoluto frente al caos del exterior.
De repente, una vibración suave resonó en el salpicadero. La pantalla digital del auto iluminó un destello parpadeante indicando una notificación entrante. Desvié la mirad