DALTON
De todas las cosas que una madre podría hacer por su hijo, que mi mamá me consiguiera a una novia para casarme, era lo que menos me esperaba.
Nunca fui un hombre de pensar en alguna relación seria o atarme a alguien de por vida. Aunque ver a Lía en modo bailarina era una adicción más fuerte que el azúcar.
— ¿Prometida? —Repetí, sintiendo cómo la palabra me caía al estómago como piedra caliente y hacía una erupción en mi interior.
— Sí, Dalton, no pongas esa cara —. Respondió mi madre, co