DALTON
Bajé las escaleras casi corriendo, con la sensación de que el suelo temblaba bajo mis pies. Buscaba a Lía con la mirada, a punto de gritar su nombre, cuando una mano pequeña y firme me sujetó del antebrazo. Era mi mamá que había salido de la nada. Su expresión era una mezcla de urgencia, miedo y ese temple de acero que sólo sacaba cuando la familia estaba al borde del colapso.
— ¡Dalton, ven acá! —Me jaló con una fuerza que no le conocía, arrastrándome hacia un rincón junto al vestíbulo,