LÍA
Casarme: una palabra que no estaba en mi vocabulario hasta hace un segundo que mi jefe capu**llo me lo propuso. Un significado que me daba muchas preguntas y nada de respuestas.
Por ejemplo, ¿qué tan falso y qué tan real tendría que ser yo como esposa? ¿Tenía que vivir con él? ¿Dormir en la misma habitación? ¿Tenía que. . . darle mi tesorito? Sentí cómo las orejas se me calentaban.
El silencio después de su pregunta fue tan brutal que sentí cómo el aire salía zumbando de mis pulmones. Me