Mi respuesta es. . .
LÍA
Ser su esposa, de mentiras, pero ser su esposa al fin y al cabo. Madre mía. De todas las cosas que me imaginé, nunca pensé que salir casada fuera una de ellas. O sea, a ver me levanté con los ánimos de venir a trabajar y de pronto mi sexi y guapo jefe cap**ullo me pidió que sea su esposa.
La oficina se llenó de un calor distinto, eléctrico, como si cada palabra, cada mirada y cada roce fueran una chispa a punto de incendiarlo todo. Por un lado, lo deseaba más de lo que me gustaría admitir, p