LÍA
Era un hijo de pu**ta. Uno muy guapo y eso era un bastante injusto, pues no quería que me gustara tanto. “Hay un contrato de por medio, Lía”. Me dije a mí misma; sin embargo, como buena alumna, le hice caso.
Si él creía que dejarme con las ganas era algo que iba a dejar pasar. . . Estaba completamente equivocada. Era una fortuna que hubiera tomado clases de heels. Porque si esta noche alguien se iba a quedar con las ganas, sería él. . . Bueno, yo ya me había quedado con las ganas y quería ar