—Pero si la familia se entera…
—No hablará, Serena, no hablará. Además, debería agradecer que no lo maté allí mismo. Mira que venir con esos dos papeles de cine y decirte todas esas estupideces. Debiste haber visto la cara que puso semejante imbécil.
Dejó el último de los platos y se volteó, caminando hacia ella para tomarle del brazo y tirar de su cuerpo hasta aproximarla todo lo posible al suyo, sintiendo la calidez de su aliento acariciar su rostro y sus brillantes ojos mirarle con inquietud