—Como siempre, un asco, no entiendo nada de nada y se supone que solo me queda un año para acabar con todo eso.
—Yo puedo explicarte lo que no entiendes.
—Es que no quiero entender.
—Pero tienes que hacerlo... eso te servirá mucho luego. Si quieres, podemos estudiar juntos cuando yo empiece clases, ¿sí?
Serena empezó a pasar sus manos apaciblemente por cada centímetro de su rostro, separando los cabellos que caían sobre él, mientras Daniel se sentía raro ante la caricia y solo atinaba a sonreír