Le dio un mordisco rápido a su tajada y frunció las cejas cuando notó que unas tipas lo miraban, saltando y susurrándose cosas entre sí como quinceañeras con las hormonas a punto de colapsar. Lo de siempre. Ni siquiera intentaban no ser tan obvias.
—¿Has visto cómo me miran? parece que me quisieran comer con los ojos.
—Es que eres muy guapo, Danny... —Serena se ruborizó y rio, dándole un sorbo a su bebida—. Es por eso que te miran mucho.
—¿Estás intentando flirtear conmigo, Serena?
—¡No, no! —s