En última instancia, solo podía aferrarse a la certeza de que algo estaba cambiando dentro de él, que ya no podía ignorar lo que estaba sintiendo. Y aunque no sabía a dónde lo llevaría ese camino, sabía que debía enfrentarlo, que debía aceptar la verdad, por difícil que fuera.
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Daniel terminó de secarse el cabello y se colgó la toalla alrededor del cuello, bajando las escaleras con agilidad. A pesar de que tenia lastimada la palma de la mano no se sentía mal por eso. Había dormido tanto ti