Los ojos de Daniel se abrieron un poco y recorrieron su cuerpo de pies a cabeza, conteniendo una sonrisa indiscreta.
Serena llevaba un vestido aún más ajustado que el de ayer, pero lo que realmente llamó su atención era su cabello recogido en una coleta alta, dejando su rostro totalmente descubierto. Sus orejas eran tan blancas como el resto de su piel. Daniel no podía apartar la mirada de la curva de su cuello, tan apetecible que le daban ganas locas de besarla y olerla.
Serena notó la mirada