—¿Qué? ¿Se trata de ella? Lo que hace el alcohol...
—¡Rayando el sol, desesperación! ¡Es más fácil llegar al sol que a tu corazón, joder! ¡Ven a mí, no me dejes aquí! ¡Perdóname, Serena, perdóname! ¡Voy a seguir cantando hasta que me hagas caso y vengas acá a mi lado!
Los ojos de Serena se abrieron totalmente y sus pulmones se detuvieron, sintiendo cómo la hermana de Daniel abría la ventana con urgencia y lo atrapaba por los hombros,. casi empujándolo hacia el cristal.
—Anda, ven acá, dile que