—¿Qué ideas de mierda le estás metiendo a la cabeza? ¿Qué estupideces le estás diciendo?
—Yo no le estoy diciendo nada, ella sola se ha dado cuenta de cómo eres. Dices que no has querido lastimarla, pero incluso si no quieres, igual la embarras. Todo lo que tocas, está maldito, métetelo a la cabeza. Solo es cuestión que pongas tus ojos en algo para que lo destruyas, ¿o todavía no te has dado cuenta?
Daniel se le quedó mirando con los ojos fríos y agotados, sin decir una sola palabra.
—Serena me