El silencio en el departamento ya no era cómodo.
No después de esa pregunta.
No después de todo lo que no se estaba diciendo.
Camila seguía con el celular en la mano, sintiendo el peso de ese mensaje sin leer, como si quemara más de lo que debería. Pero no lo abrió. No todavía.
Leandro no apartaba la mirada de ella.
Había algo distinto en sus ojos ahora. Ya no era solo interés… era decisión.
—No tienes que responderle —dijo él, con voz baja, firme.
Camila levantó la mirada lentamente.
—No es ta