-No, me gustaría cualquiera que me dijeras, pero por favor no me vayas a decir Santi, porque me recuerda a mi hermanita -dijo él, pensando en lo bien que se vería ella en su cama. Santiago tocó el tobillo de Christina con la punta de los dedos acariciándola. Un toque a simple vista inocente que, a ella, le repartió sensaciones agradables por todo el cuerpo.
Santiago subió lentamente los dedos un poco hacia las pantorrillas, mientras que ella trataba de permanecer impasible.
-Ok está bien, no te